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Académicos estudian los traslados de los santiaguinos

La Hora

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Eligen a varias personas, las entrevistan y luego las siguen en su rutina diaria hacia el trabajo, los estudios o hacia donde sea.

Conciben a la ciudad como un espacio dinámico, en constante movimiento, habitado por personas que deben viajar de un punto a otro para cumplir una rutina cotidiana que a veces no resulta muy amigable.

Justamente esos detalles de nuestros desplazamientos cotidianos -en metro, micro, bicicleta o a pie- son rescatados por los ejecutores del proyecto Fondecyt "Santiago se mueve", dependiente del Instituto de Vivienda de la U. de Chile.

Con un equipo interdisciplinario, la iniciativa busca fijar las claves para lograr una mayor comprensión del espacio ciudad. ¿Cómo? Los académicos y estudiantes que participan del proyecto realizan un completo seguimiento a las personas que salen a trabajar.

"Queremos ser el puente entre academia y ciudadanía. Hemos presentado nuestro trabajo en ambientes muy ingenieriles y también con gente común y corriente. El objetivo es entender la experiencia de vivir en la ciudad", recalca Paola Jirón, directora responsable del proyecto.

"Las decisiones sobre Santiago se toman desde arriba y escasea la participación ciudadana. Pretendemos que en el futuro, la gente se motive para incidir en las políticas públicas", dice por su parte Luis Iturra, arquitecto, fotógrafo y asistente de investigación en "Santiago se mueve".

Iturra participa de la iniciativa capturando imágenes de las personas que sigue, pero "no es la típica foto de turismo, sino que es un documento para analizar la experiencia del viaje". Explica también que "no queremos acotar la arquitectura a edificios o viviendas. El estado de los paraderos y el tiempo de duración de los viajes también van configurando los procesos urbanos".

TRANSANTIAGO AL DEBE

Paola Jirón, directora de investigación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile, sostiene categóricamente que "el Transantiago hoy sería distinto si se hubiese recogido este tipo de información".

Si bien los resultados del estudio aún no se conocen, adelanta que, entre otras cosas, Santiago asoma como un espacio urbano "fragmentado" y que la exclusión social también se expresa en las largas distancias que debe cubrir una persona hasta su trabajo.

Para no violentar la privacidad de las personas, los profesionales practican primero una entrevista. Luego acompañan la rutina diaria de la gente, están pendientes de las interacciones en los viajes y hacen un meticuloso registro fotográfico. Además, se reserva la identidad.

"Si la persona sale de su trabajo a las 06:00 de la mañana, estamos en su casa a las 05:50. Si la gente trabaja durante la tarde, acompañamos su recorrido en ese horario", aclara Paola Jirón.

Los criterios de selección se hacen según nivel socioeconómico -ingresos altos, medios y bajos- y ubicación geográfica.

Jirón reconoce que la labor es muy ardua, pero la calidad del proyecto se ha visto avalada por grupos de ciclistas que los invitan a seminarios. También han hecho intervenciones en espacios públicos, exposiciones fotográficas y hasta performances en el Metro.

"Santiago se ha transformado en la ciudad de las autopistas"

En un foro debate sobre el Plan Regulador Metropolitano de santiago organizado por el Laboratorio Ciudad y Territorio la Universidad Diego Portales, Paola Jirón criticó la promoción del uso excesivo del automóvil, en desmedro del transporte público. "Basta con ver cómo los supermecados y malls se han llenado de estacionamientos", subraya.

"Santiago se ha transformado en la ciudad de las autopistas. Eso genera exclusión, porque la gente de menos recursos prefiere desviarse para no pagar TAG", afirma la académica, quien compartió panel con el ministro de Transportes, Pedro Pablo Errázuriz y el director de Escuela de Arquitectura de la U. Diego Portales, Ricardo Abuauad. A su juicio, las autopistas "rompen la continuidad de la ciudad" y eso produce que el "espacio se vuelva más precario". Citó como ejemplo el pésimo estado de los paraderos y el mal estado de las calles.

Jirón también se refirió a las personas que deben desplazarse a trabajar desde San Bernardo a Las Condes. El diagnóstico es letal: "Vivimos en una ciudad segregada e inconexa. Las personas se llevan la carga de la mala planificación".

La discusión por el diseño de la ciudad, según Paola Jirón, no debería pasar por extender o no el límite urbano, sino por "qué ciudad queremos construir".

"En el metro la gente no quiere pagar las horas punta. Todas estas situaciones redundan en una mala alimentación: la gente come mal, en cualquier parte, en un carrito", asevera.

Publicado el Viernes 9 de Septiembre de 2011, vía La Hora

Por Cristian González Farfán

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