Dirección de Extensión

Libro rescata el trabajo pionero de Mauricio Amster

AMSTER,  Juan Guillermo Tejeda

AMSTER, Juan Guillermo Tejeda

El Mercurio

El Mercurio

Entre 1940 y 1980 fue clave en el desarrollo de la industria de libros y revistas, y ahora Juan Guillermo Tejeda reconstruye toda la historia del diseñador polaco.

En sus arduas visitas al Santiago de los años 80, Juan Guillermo Tejeda (1947) se reencontraba en las librerías de viejo con el país que él había dejado. En San Diego aparecían los mismos ejemplares de la biblioteca de su padre. Aquellos que él leyó en tiempos sin revoluciones ni dictaduras, entre su infancia y juventud. Los que en esa misma época había diseñado hábilmente el polaco Mauricio Amster (1907-1980). Ese hallazgo encendió en él un interés inagotable por la figura de quien durante cuatro décadas, a partir de 1940, definió desde las tipografías a las portadas de, fácilmente, 500 libros. O mejor dicho, de un 70% de los textos que se publicaron aquí en ese lapso.

Tejeda estaba frente a Amster. El extranjero que jugó todas sus fichas en el desarrollo de nuestra industria de libros y revistas. El polaco que nació en Lviv, Lumberg, Lwow o Lvov -según quien dominara la ciudad- y sufrió la muerte de sus padres en campos de concentración. El adolescente que quiso ser pintor. Que postuló a la Academia de Artes de Viena y fue aceptado, tal como Egon Schiele, pero desistió porque no tenía talento (lo que le dolió hasta el día de su muerte). El que miró, desde ahí, a las artes menores, el dibujo, el diseño, y se transformó en un joven estudiante de la Reimann Schule en Berlín. Luego, el hombre que se consolidó en Madrid, conoció a Neruda en París y, escapando de la Guerra Civil, llegó a Chile a bordo del Winnipeg, para convertirse rápidamente en una máquina del diseño.

Un personaje clave para las editoriales Universitaria, Zig-Zag y Cruz del Sur, además de la Sociedad de Bibliófilos y la revista cultural Babel. También impulsó, junto a Ernesto Montenegro, la creación de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, donde sólo dictó una cátedra de técnica gráfica.

Tejeda se encontró frente a todo eso y no pudo hacer otra cosa que investigar. Visitó la ciudad natal de Amster, entrevistó a Adina Amenedo, su compañera de vida, y compró los máximos ejemplares que pudo. Creó premios, difundió artículos, ganó un Fondart y ahora publica "Amster" (Ediciones Universidad Diego Portales), el primer libro dedicado al polaco (sólo se ha editado un catálogo sobre su obra en España). "Me llamó mucho la atención que en Chile no se le hubiera reconocido. Pero, claro, el diseño tiene la voluntad de que el autor no sea tan importante, una modestia natural. Además, Amster no perteneció a ningún grupo. Su relación con Chile es de cercanía y distancia. Se le trató bien, pero no es parte de la retícula nacional. Sin embargo, siempre que Neruda publicaba un libro aquí, lo hacía con él", comenta Tejeda.

El libro tiene más de 250 páginas, con muchas imágenes y textos que abordan desde su infancia turbulenta en Lviv hasta sus últimos días, siempre con numerosas referencias históricas y fuentes cercanas, como los textos que dejó su amigo Mariano Rawicz, y las conversaciones con Adina. La clave está en lo que Amster provocó en Tejeda, quien al escribir "navega con pericia por aguas agitadas en las que se mezclan el ensayo, la crónica, la historia y la crítica", apunta el arquitecto Humberto Eliash en el prólogo.

"El trabajo de Amster es la cara B de nuestra literatura, de nuestro pensamiento, de nuestra creación ciudadana y artística. Él articuló su instalación en el mundo, su puesta en escena a través de los modestos pero decisivos recursos de los que se alimenta el diseño", remata Tejeda.

Publicado el Viernes 20 de Enero de 2012, Vía El Mercurio

Daniela Silva Astorga

Compartir:
http://uchile.cl/t78753
Copiar