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Facultad de Arquitectura y Urbanismo

Radiografía al comportamiento de los pasajeros del tren subterráneo:

Los viajeros del metro se "encapullan", "acampan" o "dejan huellas" en los carros

El Mercurio

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Foto: Matías Espinosa

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Investigadores del Instituto de la Vivienda de la Universidad de Chile analizaron cómo se suben los capitalinos al convoy, su ubicación dentro del vagón y lo que hacen mientras dura su trayecto.

"En horario punta me subo entre puros tirones y lo paso pésimo. A veces no quiero subir a un tren, pero la gente de atrás me sube y los de adentro del vagón me bajan. Soy medioinvisible en el metro", comenta Daniela Rodríguez (31).

Dentro del tren, Daniela admite que prefiere pararse cerca de la puerta para bajarse rápidamente y así la gente no la pase a llevar.

Jamás se sienta, porque considera que los asientos son duros y le hacen doler la espalda. Tampoco avanza al centro del tren porque dice que "hay gente irrespetuosa que pone sus mochilas y carteras sobre uno". Su consuelo es la música que escucha a través de sus audífonos.

"Siento alivio cuando me bajo, porque puedo respirar. Esto me pasa en las mañanas, pero a la salida del trabajo es distinto porque voy despegada de la gente", dice.

Daniela tiene una forma clara de moverse en el metro, y, según un estudio financiado por Fondecyt y desarrollado por el Instituto de la Vivienda de la Universidad de Chile, forma parte de los viajeros que se "encapullan", es decir, no comparte con el resto y se mantiene en su mundo.

El estudio analizó 65 casos de personas de distintos sectores socioeconómicos y edades de Santiago para saber cuáles eran sus actitudes al viajar en transporte público. La investigación es parte del proyecto Fondecyt "Movilidad cotidiana urbana y exclusión social urbana", dirigido por la investigadora Paola Jirón y en el que participan 10 profesionales de esa entidad.

Tácticas de los usuarios

Según este estudio, los usuarios de Metro tienen actitudes claras. "Llamamos 'Saber viajar' a las actitudes que toma la gente para contrarrestar la incomodidad y los aspectos negativos del viaje en metro", explica Walter Imilan, antropólogo que participó en la investigación.

Para lograr esto, los usuarios tienen varias tácticas, que van desde la forma en que entran al tren, la ubicación que toman dentro de él y lo que hacen durante el viaje.

"Para ingresar al tren, algunos hombres se sujetan de arriba de la puerta de entrada y como que se dejan absorber por la masa que está adentro. Y las mujeres, sobre todo las más pequeñas, se meten rápidamente por la orilla, entre dos personas más grandes", detalla Imilan.

Dentro del carro los tipos de usuarios se diferencian con facilidad. Están los que se duermen apenas se sientan, los que van escuchando música o leyendo, quienes se sientan en el suelo o van conversando con amigos y los que se ubican cerca de la puerta, entre otros.

A estas actitudes los investigadores del proyecto han denominado "Apropiación del metro", y las clasificaron de tres formas: "encapullarse", "acampar" y "dejar huellas".

En la categoría de "encapullarse" están los usuarios que, como Daniela, van escuchando música, los ensimismados en sus pensamientos que miran por la ventana y los que leen.

Mientras que los que "acampan" son los que se ponen en grupo a conversar dentro del vagón, ocupando un espacio importante del mismo. También caben en esta categoría los que se sientan en el piso.

"'Dejar huellas', en cambio, es cuando te encuentras con un amigo y viajas con él algunas estaciones, hasta que esta persona se baja o tú cambias de tren. Son como encuentros fugaces", explica el antropólogo.

A veces un mismo usuario puede presentar varias de estas características. "Alguien que está 'acampando' porque va sentado en el piso, puede ir también 'encapullado' porque va escuchando música o leyendo", concluye el experto.
Comportamiento de fin de semana

Las actitudes que presentan los usuarios dentro del tren no son iguales entre semana, que un sábado o domingo. "Cuando hay menos gente, las prácticas de 'acampar' son más habituales. Hay familias enteras acampando en el metro. Ves que suben con coches, cabros chicos y ocupan mucho espacio adentro del tren. Eso es imposible entre semana", comenta Walter Imilan.

Publicado el domingo 4 de marzo de 2012, vía El Mercurio

Por María Belén Bravo

Jueves 8 de marzo de 2012

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