Día del Patrimonio Cultural celebra inédita versión completamente virtual

El Día del Patrimonio Cultural en Chile ya es toda una tradición. Desde 1999, el último fin de semana de mayo, los museos, galerías de arte, edificios históricos, universidades y más, abren sus puertas al público para celebrar este día en el que se le ofrece a la ciudadanía la posibilidad de conocer y disfrutar del patrimonio cultural, histórico y arquitectónico del país.

En sus últimas ediciones, esta celebración ha logrado convocar a más de un millón de personas a lo largo del territorio. La Universidad de Chile se ha involucrado activamente abriendo varios de sus campus, edificios y archivos. En esta oportunidad también contará  con una nutrida oferta.

La versión 2020, que se realizará del viernes 29 al domingo 31 de mayo, se celebrará desde la casa, teniendo la oportunidad de visitar y participar en más de 1300 actividades, tales como recorridos virtuales y en 3D por museos y espacios patrimoniales, talleres de artesanía con cultores, conversatorios, concursos, lanzamientos de documentales, entre otras.

Para Carolina Quilodrán, académica del Instituto de Historia y Patrimonio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (IHP-FAU), “la virtualización que se da este año al Día del Patrimonio Cultural nos enfrenta a nuevos desafíos y a desplegar, de manera efectiva, la creatividad a través de un recurso visual que permita llegar a mayores audiencias. Es un diálogo con la cultura en el cual no se debe olvidar que todos deben estar incluidos, es decir, que independiente de que el dispositivo sea un celular, un computador, una cuenta en Facebook, Instagram o Twitter el patrimonio cultural debe llegar a todos en sus diversas expresiones”.

Ante el vasto abanico de posibilidades, la especialista recomienda lo brindado por la U. de Chile que cuenta con recorridos del patrimonio que se pueden visitar directamente a través de internet https://www.uchile.cl/conectateconelpatrimonio y nos recuerda que “existe una oferta virtual permanente a través de las cuales es posible visitar museos, bibliotecas y ciudades. En particular me refiero al sitio web de Memoria Chilena (www.memoriachilena.cl). Un repositorio que ofrece documentos y contenidos originales que han formado parte de la identidad cultural de nuestro país. Es aquí donde aparece el valor del patrimonio documental como una huella de procesos, cambios y por qué no decirlo de complejidades de la ciudad. Este espacio permite acceder a colecciones patrimoniales de la Biblioteca Nacional de Chile y del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural”.

Además,el Instituto de Historia y Patrimonio de la FAU, a través de su Archivo de Arquitectura Chilena, puso  a disposición 12 libros electrónicos referidos a nuestra arquitectura, la actividad se puede ver en el siguiente link Libros.

La importancia del patrimonio cultural 

Para los expertos, el patrimonio no sólo consiste en la conservación de monumentos o inmuebles, como algo estático y cosificado, sino que nos invitan a concebir el patrimonio como algo dinámico, en transformación y que abarca toda nuestra existencia. 

“Querámoslo o no, siempre estamos conectados con el patrimonio, somos parte de él, estamos indisolublemente asociados al núcleo de su definición. Somos un insignificante eslabón en la infinita cadena de hechos, acontecimientos y personas que han transmitido la vida y la cultura desde el origen de los tiempos. Como comunidad, nosotros somos patrimonio y en la medida que tengamos conciencia de ello estaremos resguardando la convicción indispensable para su pervivencia”, explica el académico del IHP- FAU, Antonio Sahady.

Para la Profesora Quilodrán el patrimonio nos conecta con la memoria tangible e intangible de una cultura. La representa y la significa. “Cualquier lugar urbano o rural es como un ‘teatro’ de la memoria. Cada espacio nos muestra no sólo una evolución, sino que también cómo se van entretejiendo las distintas expresiones culturales. Por ejemplo, la Alameda de Santiago de Chile es parte de la fisonomía de la ciudad, pero más allá de su configuración física, su historia urbana la han creado sus habitantes”.

Para los expertos en la medida que ese capital se haga parte de nuestra vida cotidiana y de nuestro imaginario personal, aumentará el respeto por su subsistencia y, consiguientemente, el interés por conservarlo. “Cada ciudadano, en cualquier lugar geográfico en el cual se encuentre, tiene ante sí un entorno que le es familiar y al cual le ligan entrañables lazos. Inculcar esa conciencia es un primer paso para que, cada uno, desde su ámbito particular, cuide y preserve aquello que lo identifica. Quizás, por ahora, es suficiente. Pretender algo más que eso puede ser una utopía”, enfatiza el académico Antonio Sahady.

Sin embargo, los especialistas también abogan por extender la toma de conciencia en relación al cuidado de los bienes patrimoniales, “incluso para aquel grupo minoritario que busca entronizar en la ciudad sus apetitos egoístas, dejando una marca indeleble, cual es la que imponen las inmobiliarias en la ciudad, arrasando de manera inmisericorde con barrios completos, indiferentes al alto valor arquitectónico y a la vigorosa carga histórica que guardan consigo.” enfatiza Antonio Sahady.

El derrumbe de un patrimonio en el estallido social

Según el catastro del Consejo de Monumentos Nacionales, en los tres meses del estallido social, al menos 329 monumentos públicos fueron dañados por los manifestantes. Las esculturas de calles, avenidas y plazas se transformaron en un gran lienzo de proclamas de las más diversas demandas sociales. 

Asimismo, 24 monumentos se perdieron por completo. Ejemplo fue lo ocurrido en la ciudad de La Serena, a unos 450 kilómetros al norte de la capital, los manifestantes retiraron un monumento en honor al conquistador español Francisco de Aguirre y en su lugar instalaron la escultura Milanka, en homenaje a la mujer de la cultura indígena diaguita.

En tanto, el 31 de diciembre de 2019 manifestantes utilizaron cuerdas y herramientas para intentar derribar el monumento del general Manuel Baquedano, en la Plaza que lleva su nombre y rebautizada por la protesta social como Plaza Dignidad. En tanto, en Concepción, en noviembre 2019 cientos de personas lograron derribar la escultura del colonizador español Pedro de Valdivia, en una acción que quedó registrada en cientos de vídeos que circulan por redes sociales.

“El patrimonio cultural, por definición es dinámico. La ebullición de los días contemporáneos se expresa en diversas dimensiones: una de ellas es la ciudadanía como cuerpo social que hace patente la necesidad de un mundo justo y equilibrado, en el cual todos tengan derecho a contar con los recursos mínimos para una vida digna. Esta expresión emocional tiene su trasunto en la ciudad, que es el soporte físico que cobija a un importante número de seres humanos”, explica el académico Antonio Sahadi. 

Y agregó que “durante el estallido social, la ciudad se ha hecho parte de los ciudadanos, en tanto los objetos de la ciudad y el mobiliario urbano han permitido que se expresen ideas, angustias, demandas. Allí se vuelcan las más genuinas y poderosas convicciones populares, manifestándose el desencuentro entre lo establecido y lo deseado”.

Mario Ferrada, miembro experto del Comité Internacional Científico de Ciudades Históricas, CIVVIH y académico del IHP de la FAU, señala que el estallido social en su relación con el patrimonio, “lleva a pensar en lo que nosotros siempre hemos señalado en nuestras clases de pregrado y posgrado, que el patrimonio se origina por los significados y valores que la sociedad y que las personas le dan. En estos momentos, en Chile estamos enfrentados a que esa realidad ya no es una hipótesis, sino que estamos experimentado aquello; por lo tanto, no podemos ocupar solamente el tiempo en lamentarnos por la pérdida de patrimonio, de monumentos, de estatuas, los rayados que ocurrieron con el estallido social, sino también tenemos que preocuparnos de ver qué formas nuevas de relación con el espacio existencial, cultural, urbano podemos establecer. Preocupación que no veo en las instituciones actuales y tampoco en la academia, por ello es un desafío para todos nosotros”.

Entre los especialistas hay un consenso respecto de que está viviendo un período de crisis y que se va a prolongar por muchos años, lo que incide en la cultura y en el patrimonio. 

“El estallido social es un proceso que venía gestándose de mucho antes y ha impactado fuertemente en las certezas que habíamos tenido respecto de las definiciones, los conceptos y las formas de operar con el patrimonio. El estallido ha hecho que emerjan nuevos sistemas de empoderamiento social, a lo que se suma también -siendo lo más importante que yo logro identificar de esta transformación- la oportunidad de recreación del ethos patrimonial, del cual están surgiendo una serie de nuevos significados”, sostuvo el Profesor Ferrada.

El experto agregó que “estamos viviendo un periodo de desaparición de las instituciones políticas tradicionales, una especie de erosión, de desmoronamiento de todas aquellas certezas políticas y de las formas institucionales que habían guiado y regulado el desarrollo de Chile y, en compensación, están surgiendo nuevas instituciones sociales, que están perfilando una nueva forma de decidir y de visualizar de los distintos aspectos de la nación, entre ellos el patrimonio”.  

El patrimonio y la Crisis Sanitaria 

Respecto del impacto de la pandemia sobre el patrimonio cultural, los expertos coinciden que ha generado grandes dificultades, ejemplo de ello es la pérdida de actividad económica y productiva en las áreas patrimoniales, que afecta su sostenibilidad económica. Asimismo, ha perjudicado el turismo cultural. 

Otro aspecto es destacado por el profesor Mario Ferrada quien señala que “los territorios ya no tienen sus protagonistas, las personas no están circulando y eso genera una pregunta tremenda, ¿hacia quiénes estamos trabajando en términos patrimoniales? Esto demuestra que no va a bastar con recuperar físicamente el patrimonio, la arquitectura, los espacios públicos, sino que hemos perdido el ingrediente fundamental que son las personas en el espacio patrimonial”

Sin embargo y a pesar de las dificultades señaladas, los especialistas ven en la crisis social y sanitaria, desafíos de la disciplina, sociales e individuales que debemos visualizar.

Antonio Ferrada, advierte que diversos especialistas latinoamericanos coinciden en la importancia de recuperar el tema de la gestión de las áreas históricas urbanas, especialmente en el tema de la vivienda; y, por otra parte, el tema del financiamiento. “Porque ahora el patrimonio bajo la visión tradicional, canónica, está en le tercer orden de prioridades, ¿de qué manera se puede hacer sostenible la mantención del patrimonio? Si no logramos cambiar esta visión, este modelo de desarrollo y si el patrimonio se queda solamente en el canon tradicional va a perder mucho más de lo que ya estaba perdiendo, porque va a pasar a ser un lujo que la gente no se puede dar, porque hay otras urgencias”.

Por su parte Antonio Sahady señaló que, “con toda la carga negativa que trae consigo la pandemia también podría importar aspectos positivos. Es un tiempo de reflexión, obligadamente. Y la reflexión permite calibrar el valor de las diversas dimensiones de la vida. Como nunca, tenemos la oportunidad de valorar lo que somos y lo que tenemos. En tiempos de aislamiento debemos aprender a practicar la convivencia, el respeto por el otro, la solidaridad. El amor. Esa suma de actos es hoy, como nunca antes, el más poderoso acervo patrimonial del cual nos podemos enorgullecer como colectividad. Y, ciertamente, como personas”.

(La entrevista completa al profesor Mario Ferrada podrá escucharse el día viernes 29 de mayo en el Porgrama Pensar Habitar conducio por el Profesor Max Aguirre en la Radio Universidad de Chile, 102.5 FM, a las 11.00 horas, especial Patrimonio).

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