Movilidad y sustentabilidad

Día Mundial de la Bicicleta: experiencias de la comunidad UChile

Actualmente, Chile tiene casi 1866 kilómetros de ciclovías y un 40% de ellas se encuentran ubicadas en la Región Metropolitana. Las comunas que más poseen este tipo de infraestructura son Santiago, Providencia, Ñuñoa y Las Condes, lo que refleja una sus las principales problemáticas: su construcción depende de las municipalidades, lo que implica que las que tienen mayores recursos tienen más ciclovías. 

Se estima que cerca del 7 u 8% del total de viajes que se hacen al día son en bicicleta, por lo que la demanda es muy alta en comparación a otros país de la región. Pese a que según cifras del Ministerio de Transportes la construcción de ciclovías aumentó en un 27,9% en los últimos tres años, analistas como el arquitecto y experto en movilidad sustentable, Rodrigo Mora, profesor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, son claros en señalar que a nivel latinoamericano "estamos atrasados", ya que existen dos grandes deficiencias: la calidad de la ciclovías es baja, y la gobernanza y gestión de la movilidad es muy compleja: "La gente utiliza mucho la bicicleta comparada con países de América Latina, pero en términos de gobernanza de la movilidad nos falta mucho". 

Para conocer esta realidad más de cerca, conversamos con cuatro integrantes de distintos espacios de la Universidad que día a día se mueven por Santiago y por la UChile arriba de “su regalona”. 

Nicole Barreaux, encargada de Colecciones Patrimoniales del Departamento de Antropología: "El uso de la bici es una decisión política y de vida"

“Hace como seis o siete años me conecté más con la bici. Cuando me salió la pega en Ciencias Sociales uno de los colegas me dijo: 'oye pero te puedes venir en ciclovía' y ahí lo pensé más. Al principio estaba súper temerosa, pero lo bueno es que tengo ciclovía en todo el trayecto y eso ayuda mucho. Antes igual aperraba y me iba algunos pedazos por la calle, pero sin duda prefiero la ciclovía, los automovilistas son bien pesados y los taxistas son bien bravos”, señala.

Nicole vive a cinco kilómetros de la Facultad de Ciencias Sociales, en la comuna de Ñuñoa. Cuenta que en su familia no sólo ella se mueve en "bici", sino que su marido la utiliza todos los días para ir a su trabajo en el centro de Santiago, su hijo de catorce años también se va en bicicleta al colegio, y ella, antes de partir al Campus Juan Gómez Milla, pasa a dejar en bicicleta a su hija al jardín. "La bici es eficiente en todo sentido y de cierta manera nosotros vivimos en esa coherencia, en la coherencia de la sustentabilidad dentro en la casa, tratamos de generar el mínimo impacto en el día a día. El uso de la bici es una decisión política y de vida".

Lamentablemente a la hora de hablar de la infraestructura de la Facultad, la experiencia deja de ser tan agradable, ya que hace un par de años le robaron su bicicleta del bicicletero, por lo que desde entonces, "por seguridad", la guarda en su oficina.  Pese a este inconveniente, Nicole sigue usando la bicicleta como "su medio de transporte favorito" porque le da "total autonomía". Además, menciona que arriba de la bicicleta ella no ha vivido la violencia de la ciudad hacia las mujeres, pero que sí conoce de algunos casos. "No sé si es porque voy muy concentrada en el viaje, pero por lo menos en el trayecto que hago normalmente nunca me ha pasado nada de eso", agregando que para ella la bici entrega muchas ventajas: "Me ahorro plata, me ahorro tiempo, hago deporte, llego despierta a la pega, etc".

Juan José Moya, analista de Gestión de Personas y Administración de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (VAEC): “La bicicleta es un complemento más para mi día a día”

"La uso por ahorro, tanto de tiempo como de dinero. Los tiempos en transporte público o privado se elevaron muchísimo luego del inicio de la pandemia. En bicicleta me demoro máximo 50 minutos en llegar a la Torre 15 desde mi casa y en transporte público es mínimo 1 hora y 15 minutos", cuenta.

Todos los días Juan José viaja desde Puente Alto a las oficinas de Servicios Centrales, ubicadas en la comuna de Santiago, en su querida bicicleta, "una rutera usada con las tres B", la que está próxima a cumplir un año en sus manos.

Su largo trayecto varía entre ciclovías (en menor medida), diferentes calles y también vías exclusivas, siendo la principal dificultad "el nulo respeto de los motociclistas y automovilistas por el espacio que necesita un ciclista para desplazarse o las dimensiones en caso de encontrarse con un obstáculo en el camino". Y que, además, "las ciclovías que transito no están diseñadas para ruteras, debido a los constantes desniveles".

Al igual que Nicole, es crítico de la infraestructura que proporciona la Universidad, ya que si bien no ha tenido problemas con el bicicletero, este es demasiado limitado. "Hace uno o dos años no existía, por lo cual es importante que las autoridades vean ese cambio, que no es sólo mediático, sino que más transversal. Es demasiado poco para todo el personal y alumnado presente en el campus, y cuando volvamos totalmente a la presencialidad se notará muchísimo más".

"Para mí la bicicleta este último tiempo se ha convertido en más que un medio de transporte, es un complemento más para mí día a día. Permite desplazarme a mi ritmo y sobre todo teniendo en cuenta el cuidado de no estar todo apretado en el metro y cuidándome no sólo yo, sino también a mi familia al eliminar una variable de posible contagió del Covid".

Rodrigo Mora, arquitecto y profesor de la FAU, experto en movilidad sustentable y planificación urbana: “Me llama la atención el poco entusiasmo que hay en el uso de la bicicleta en la Facultad”

El académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo reconoce que usa la bicicleta por que le gusta y le relaja. Sólo hace cuatro meses logró comprarse una plegable, que lo lleva todos los días desde su casa en Providencia a su oficina en la FAU.   

Su análisis en torno a este medio de transporte es un poco más particular, ya que desde "hace unos seis años" la movilidad sustentable es su principal tema investigación: "En comparación a Latinoamérica no estamos bien. El principal problema es que no existe una única figura a nivel metropolitano que regule la movilidad. En ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Buenos aires tienen la figura de la Secretaría de la Movilidad, que son las agencias de la ciudad que están a cargo de administrar todos los sistemas de movilidad de la región. En el caso de Santiago hay 32 comunas, por lo que son 32 espacios que no se ponen de acuerdo para un sólo sistema de movilidad. Tienes una ciudad que tienes 32 direcciones del tránsito y 32 secretarías de planificación y eso es muy complejo para la coordinación que se necesita realizar".

El profesor, agrega que la mayoría de las ciclovías del país dependen de fondos municipales, "lo que se ha traducido en que las municipalidades con mayores recursos son a su vez las que tienen mayores kilómetros de ciclovías. Pero no es la exclusividad de recursos el único motivo por el cual una comuna tiene o no ciclo vía. Lo Barnechea hasta el año pasado no tenían ningún kilómetro de ciclovía y Vitacura hace pocos años empezó a construir… entonces también pasa por la voluntad política de los alcaldes".

Con respecto a lo que pasa en la Universidad su análisis es igual de crítico: "Me llama la atención el poco uso de la bicicleta en la FAU. No me explico como la FAU provee de estacionamientos gratis en el que es probablemente el mejor lugar de Santiago en términos de accesibilidad de transporte público y de ciclovías. Yo hubiera esperado que la Facultad desincentivara el uso del auto y promoviera el uso de la bicicleta. Debería ser una política más institucional de la U. de Chile, y si no es de la Universidad, sí debería ser algo de la Facultad".

Desde el año pasado que el economista José De Gregorio decidió viajar en bicicleta desde su casa en Vitacura hacia la Facultad, pero aclara, que usa una bicicleta eléctricamente asistida "lo que facilita bastante" la pendiente que hay en el regreso. "Venirme en bicicleta es un excelente ejercicio, que complemento con otros deportes que practico. El camino es tranquilo, pues ando menos de un kilómetro por la calle, el resto es ciclovía y la vereda de Vicuña Mackenna. Sin embargo, cuando tengo que ir a otro lado después de mis labores en la FEN, prefiero el auto porque aún hay pocas ciclovías y los viajes se ponen más riesgosos".

Además, la FEN ha sido certificada como Campus Sustentable, por lo que para el académico "todos debemos contribuir lo máximo posible al cuidado del medio ambiente y a una mejor calidad de vida en la ciudad. La promoción de un transporte sustentable es parte de nuestros compromisos. Sumado a esto, aportamos a la descontaminación ambiental y automovilística y mejora mi calidad de vida con más energía y menos estrés. Cuidar el medio ambiente debe terminar siendo un estilo de vida".

Desde su mirada, tenemos que seguir avanzando en este impulso, y para esto "debemos asegurar conectividad entre ciclovías, educación ciudadana para incentivar el uso y mantención de bicicletas y otros medios de transportes de energía humana, y por supuesto el respeto por los demás".

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