Investigación FONDECYT estudia mitigar riesgo en población de tres zonas costeras

Investigación FONDECYT estudia mitigar riesgo en tres zonas costeras

Sin duda alguna, en el último tiempo el país ha sido escenario de diversos cambios territoriales actuales y potenciales, causados dentro del contexto de la globalización económica y el cambio climático que afecta al mundo entero. Estas modificaciones han aumentado la fragilidad ambiental, generando fuertes desequilibrios e impactos, reflejados principalmente en el origen de nuevas zonas de riesgos naturales y aumentando la exposición de la población.

Después del evento ocurrido en 2010 en el país, la Directora del Departamento de Geografía UCH, Carmen Paz Castro, inició un estudio con el propósito de analizar la susceptibilidad de tres comunas costeras ubicadas en zonas morfoclimáticas diferentes del país, y que están propensas a sufrir eventos de desastres. De acuerdo a ello, la investigación propondrá un sistema integral de gestión de riesgos para su mitigación.

El proyecto FONDECYT 1100223/2010 se titula "Nuevos escenarios de fragilidad ambiental asociados al aumento del riesgo y la degradación en ciudades intermedias de Chile", tiene una duración de tres años (iniciado el 2010) y cuenta con el apoyo de los co-investigadores Jorge Ortiz, María Victoria Soto y Giuliano Rodolfi.

Las tres ciudades costeras -Caldera, La Serena y Pichilemu- fueron seleccionadas por la alta exposición de amenazas naturales que presentan, como terremotos y principalmente tsunamis, cada una con condiciones de vulnerabilidad social y riesgo diferentes, que permitirá obtener comparaciones y generalizaciones para aportar al conocimiento de las condiciones de riesgos en el país.

"Las tres comunas analizadas están insertas en procesos de desarrollo económico diferentes y sujetas a crecimiento urbano en algunos casos muy explosivos, como sucede en La Serena, y en los otros casos, con un importante desarrollo turístico en expansión como en Pichilemu, y en el caso de Caldera, en que los importantes proyectos de inversión que serán desarrollados en la zona en los próximos años, hacen prever su desarrollo urbano próximo. Debe recordarse por su parte, que tanto en las costas de Atacama como de Coquimbo existen brechas sísmicas que podrían en un futuro generar eventos similares a los de febrero de 2010", explica la profesora Carmen Paz Castro.

Resultados preliminares de la investigación

El estudio ha generado cartografías de formas y procesos dinámicos a escala de detalle, de 1:5.000 y 1:10.000, las cuales determinan las amenazas de acuerdo al comportamiento hidro-meteorológico. Se señalan las formas asociadas al modelado hídrico/fluvial, de laderas, litoral y eólico. Este análisis es importante, por cuanto se diferencian los fenómenos recurrentes y no recurrentes enmarcados en los diferentes ambientes en estudio. Es así que se han generado cartas de amenazas de las zonas pobladas de las tres comunas."En el marco de la investigación además de la componente físico-natural, el interés ha estado centrado en analizar y cartografiar la vulnerabilidad social, tanto la estructural, como aquella relacionada a la percepción del riesgo. Existe poca información sobre esta temática en el país, de allí el interés de avanzar en ella".

Es por ello, que la investigación ha buscado establecer patrones espaciales de percepción social del riesgo, los que están vinculados con la forma de reaccionar que tienen los individuos frente a eventos extremos, y por tanto, permiten diseñar medidas de prevención más eficientes. Esta percepción , según el estudio, está influenciada por factores de género, edad, experiencia, condición socioeconómica, conocimiento y sentido de pertenencia de su territorio. Si bien, es común que en las zonas rurales las personas se sientan más seguras para actuar frente a una emergencia que aquellas que viven en zonas ciudades, la investigadora manifiesta que "no es posible estimar cómo se comportarían los habitantes respecto a eventos naturales extremos, ya que es una respuesta individual influenciada por muchos y diversos factores".

Es por ello, la importancia que radica en el conocimiento, preparación, educación y responsabilidad de la sociedad civil y su organización, acciones que permiten reducir su vulnerabilidad y a reaccionar adecuadamente frente a los eventos naturales extremos y situaciones de riesgo. "La organización comunitaria que existe en la Caleta San Pedro en La Serena, es un muy buen ejemplo observado al respecto, donde la población ha preparado un sistema propio de alerta y evacuación. En general, según las encuestas realizadas, la población expresa su desconocimiento de los planes de emergencia comunales, no obstante en las tres comunas se han realizado últimamente simulacros de evacuación por parte de Onemi, por lo cual es esperable que se haya modificado esta percepción, que está muy relacionada a la experiencia".

Por su parte, la resiliencia, considerada como la capacidad de recuperación y adaptación de la población, puede ser mejorada y deben centrarse esfuerzos en esta tarea. La población chilena ha demostrado que tiene gran potencial para avanzar en estos aspectos y hacerse responsable por su seguridad, junto al Estado. En este sentido, la experiencia recientemente vivida en Pichilemu, no obstante el trauma asociado, ha permitido generar capacidades de preparación y respuesta institucionales y sociales que antes no existían y que favorecen la reducción del riesgo.

En la comuna de Caldera, que no ha presentado un evento extremo en muchas décadas, el impacto causado por el tsunami de Japón (marzo 2011) provocó un aumento de la preocupación por el tema en la población residente permanentemente. Sin embargo, el sector que fue mayormente afectado y que corresponde a Puerto Viejo, emblemática toma ilegal de terrenos para segundas residencias, ya fue reconstruido de la misma forma y en el mismo lugar recientemente arrasado, lo que abre muchas interrogantes sobre la respuesta social y su responsabilidad en los impactos de estos eventos.

Así, surgen programas como "Chile Preparado" o "Plan Familia Preparada de ONEMI", los cuales están enfocados en fomentar una cultura preventiva y de autocuidado en la comunidad, así como enseñar un plan preventivo donde todos los integrantes de una familia asuman un papel definido en caso de que ocurra una emergencia, como señala la geógrafa de dicha institución, Fabiola Barrenechea.

Actualmente, en el proyecto de investigación en la FAU, se está comenzando a a modelar escenarios futuros de riesgo para las comunas seleccionadas y aformular evaluaciones de la gestión del riesgo a nivel nacional y local. "Esto permitirá entregar una propuesta de gestión integral de reducción del riesgo, de tipo prospectiva, centrada en la prevención, en el fortalecimiento de los gobiernos locales y en la participación ciudadana", enfatiza Carmen Paz Castro.

ONEMI Y FAU trabajando juntos

En el mes de agosto del pasado año, la Facultad y la ONEMI firmaron un convenio de colaboración que estipula una alianza estratégica con el objetivo de integrar la temática del riesgo en el área académica y su respectivo desarrollo de conocimiento. Hasta la fecha, la Facultad ha colaborado, entre otros, en el "Programa de Reducción de riesgos de desastres", ocasión en que alumnos de geografía y diseño trabajaron en el proyecto que implica reducir el riesgo en áreas volcánicas.

Una vez terminada la investigación, los resultados serán puestos a disposición del organismo gubernamental como herramienta de trabajo para metodologías futuras.

 

 

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